viernes, 6 de noviembre de 2009

Receta infalible para "casar" el Ajo y la Cebolla en un sofrito


La clave de 1 buen cociner@, no reside solo en persuadir el estómago de los comensales; también hay que persuadir los sentimientos de los ingredientes. Comencemos...

"Míra, ajo mío de mi corazón, ella jamás te ha sido infiel. Entiendo que pudieras pensar eso cuando el otro día, paseando por la Calle de la Amargura, pudiste oler su perfume, como saliendo por la ventana de aquel edificio. Pero trata de ser objetivo; vivís juntos desde que tengo uso de razón en una habitación de escasos metros cuadrados, compartiendo estantería con especímenes de todo tipo y nunca te ha pedido más. Te dijo que "contigo pan y ella misma", y siempre lo mantuvo. Incluso cuando el "pepino" del 3ero izq. le intentó seducir prometiéndole un pisito más amplio -entre otros detalles que serían un tanto obsceno de mencionar-, ella lo mandó a freír espárragos. Y es que sabes que no es una verdulera cualquiera; ella es dulce en la calle y picante en la cama. Permanece entre tus dedos después de acariciarla, en tu aliento después de besarla. Por muchos callos que la rodeen, ella sigue estando buena. Ella...es simplemente tu musa. Probablemente, olieras su perfume, no te diré que no. Pero, ¿es que no te das cuenta de que la llevas siempre presente? ¿qué me dices de cuando vas en metro o en el autobus? ¿Es como si estuviera allí mismo? Pues claro... porque ella está en ti.

¿Qué son sino esas lágrimas al desnudarla? Y Cuando os fundís en la sartén y ella se desliza y te atropella, a mi me j*d*is todos los platos, ¡leche! Así que ya va siendo hora que os caséis y tengáis muchos hijos".


Con este pequeño sermón antes de empezar el sofrito, ya verás como no hay ajo que se te repita, digo resista!!!

;)


jueves, 5 de noviembre de 2009

Estado civil: pedid@

Que se tiren pedos, tiene sus ventajas. Realmente piensas que no, pero te gusta. Solo que es algo…diferente, algo que debes ir descubriendo poco a poco. Además es positivo para crear un buen clima, y es un clarísimo síntoma de que entre esas personas que lo hacen y tú, existe una confianza absoluta. Sobre todo, si el enamoramiento te cansa porque no eres de esos que te gusta vivir en un mundo de "olor" de rosas, te lo recomiendo.

Vive, convive...Revienta de alegría, y di adiós a un mundo cursi de la mano de los gases; entra de lleno a la realidad del mundo adulto! ¡Pedos, gracias por existir!

¿Qué opinas tú?

Independizarse: De los gritos de Mamá al canto de los "pajarillos"









¡Y yo que pensaba que independizarme me traería el reposo espiritual! Ja!

Pero desde luego, no estaba dispuesta a que unos pajarracos entorpecieran mi decisión. Me había mudado recientemente a la Rambla de Barcelona justo cuando empecé la Universidad, por aquello de vivir intensamente el aroma de la libertad. Mi nueva habitación daba justo al cálido hogar donde se habían instalado una colonia de estorninos con un reloj biológico algo alterado, quizá fruto del estrés de las grandes ciudades. El hecho es que su jornada laboral en el coro, empezaba puntual y sin domingos de 6 a 7 de la mañana, de 3 a 4 del mediodía y de 1 a 2 de la madrugada. Cualquiera hubiera dicho que era activistas de la “asociación de esposas unidas en la lucha encarnizada contra los ronquidos”.

La medida del Ayuntamiento, previsiblemente cruel y poco audaz, fue colocar en los árboles grabaciones con el sonido de halcones, que en su idioma, que yo no entiendo pero puedo deducir, decían algo parecido como –¡que te como, enano!-. Al principio, expectantes, se callaban, pero a los pocos días, los estorninos, muy inteligentes ellos, descubrieron la trampa y se sumaron de nuevo a la libertad de expresión. Total, que como se suele decir, fue peor el remedio que la enfermedad. Después de una semana de insoportable estruendo, debía encontrar una solución para poder dormir antes de perder el juicio y de vista mis objetivos espirituales. Y como la necesidad agudiza el ingenio, decidí elaborar mis propias grabaciones. A la misma hora que sus cantos, mi Ipod se encendía automáticamente, pues lo había programado con mi repertorio de música de relajación, que además cesaba al mismo tiempo que lo hacían los pájaros. De este modo, el ruido de unos bichos desalmados, se había convertido en un canto de fondo, que acompañado de una música celestial, me reencaminó hacia el sendero Zen que había decidió a emprender.

¡Paz hermanos! :))))